Nací en Bárcena de Pie de Concha (Cantabria) siendo el pequeñajo de la familia y fuí creciendo rodeado de gente trabajadora que sabe lo cuesta ganarse el pan. Así aprendí lo importante que es luchar para construir tu propia vida. 

Comencé mi aprendizaje en el arte vitral en 1977, realizando tallas, espejos biselados y cristales de forma manual. Siete años después me trasladé a Barcelona para absorber más, quería dominar los grabados al ácido y con chorro de arena. El siguiente paso fue enfrentarme a la fusión del vidrio, así que me marche a Italia y Alemania y fui a todos los cursos que pude en aquellos países. De vuelta a España, adquirí los conocimientos sobre la pintura al fuego de la mano de José Costas.

En 1997 decidí montar mi propio taller, un lugar donde poder trabajar y ofrecer a los demás aquello que me apasionaba. Quería poner en práctica todo aquello que había aprendido, investigar aún más, disfrutar de este oficio y crear mis propias obras.